Lourdes Timoteo
viernes, 14 de mayo de 2010

Se llama Carlos Utrilla Paniagua, tiene 30 años, estudió Ingeniería de Telecomunicaciones en la Escuela Politécnica de la UAH y es el flamante ganador del concurso de la Escuela de Escritura ‘¿Dominas la lengua?’.

Carlos Utrilla reside en Guadalajara y trabaja en Madrid, en ADIF, gestionando el servicio de telefonía móvil en Líneas de Alta Velocidad, pero entre viaje y viaje le ha quedado tiempo para participar en el concurso de la Escuela de Escritura ‘¿Dominas la lengua?’. Un concurso que este año ha cumplido su cuarta edición y pone a prueba los conocimientos gramaticales y semánticos del castellano entre los concursantes. Este ex alumno de la UAH nos da las claves para hacer un buen papel en este tipo de concursos.

– Fuiste estudiante de Telecomunicaciones, ¿cómo empezó tu interés por la lengua y la gramática?
-Me encanta leer desde pequeño. Mi madre es bibliotecaria y fue mi fuente de libros. Como consecuencia, por imitación o por envidia de los grandes, también me gusta escribir. Curiosamente me tomé más en serio lo de escribir por un certamen literario que había en la Escuela Politécnica, al que me presentaba todos los años. Y lo de tener curiosidad por el significado de las palabras, por las excepciones, los usos y demás me viene de la escritura, de querer decir las cosas con precisión, con propiedad, supongo.
Me llama muchísimo la atención cómo hacemos para entendernos, y cómo cambia el lenguaje, cómo nacen y mueren palabras, cómo hay palabras para las cosas más pequeñitas, cómo se relacionan palabras que nadie pensaría que tuvieran nada en común…

– Creo que no es la primera vez que participabas en el concurso, ¿por qué te animaste a hacerlo?
-El año pasado también participé. Me envió un amigo la convocatoria por correo, porque sabía que eso de ‘cacharrear’ con las letras me gusta. Este año me ha avisado mi hermana, que es alumna de la UAH. Este concurso es un reto divertido, un sudoku con palabras, una excusa para darle una vuelta al diccionario, que siempre es una caja de sorpresas.

– ¿Te ha parecido fácil o difícil ir superando las pruebas y llegar a la final?
-Me ha parecido entretenido, minucioso. Lo difícil era no despistarse, ser metódico. Hay mucha excepción que no conocemos, muchas expresiones o frases hechas que damos por buenas porque estamos muy acostumbrados a oírlas y nos suenan bien aunque no sean correctas. Pero una vez que dabas con lo que chirriaba era fácil corregirlo, porque las normas sí que están escritas claritas.

– Danos tus claves para escribir bien y estar al día con respecto a las normas gramaticales.
-Yo creo que hay que leer con atención: leer libros y releer lo que uno escribe. A veces escribimos las cosas como nos vienen y no nos fijamos en si lo que escribimos dice lo que queremos decir, que a veces una coma o un acento lo cambian todo; y para eso están las normas, para que nos entendamos, no para encorsetarnos, claro.

-¿Cómo aconsejas que los futuros concursantes se enfrenten a las pruebas?, ¿tú cómo lo has hecho?
-Siendo muy meticuloso, ya lo he dicho, pero sobre todo consultando el diccionario y el Panhispánico de dudas de la RAE. Ahí está todo lo que he respondido al concurso.

-¿Te has planteado escribir algún libro?
-Se me queda grande un libro, una novela. Debe de ser que tengo poca vida, poco que contar. Sí escribo poemillas, cosas cortitas que se me ocurren en el tren yendo y viniendo al trabajo.

– ¿Cuál es la palabra que conoces que te parece más bella?
-Qué difícil. Precisamente hace unos días en un blog que sigo, “Breveces”, publicaban esto: “El filólogo seguía sin decidir cuál era la palabra más bella, hasta que su mujer se la susurró al oído”. Como yo no tengo quien me susurre diré que por sonido me gustan las palabras con zeta: azada, peonza, cocer, calabaza…, y las que vienen del árabe: alcoba, aldaba, alacena, almirez…, y luego remilgo, y tímpano, y parturienta, y balido…, yo qué sé, muchas. Por significado, por ejemplo, relacionado con todo este asunto del concurso, etimología es muy bonita porque significa la palabra verdadera; naufragio, que es prima de frágil, y que es cuando se fractura, se rompe la nave, se nos hunde el invento; inspirar, que es meter el espíritu, la vida…

-¿Y la que te resulta más difícil de escribir?
-No es una palabra concreta, son las que son muy pomposas y tienen un sinónimo normalito. No es que sea difícil escribirlas, es que da rabia, porque son ganas de complicar la cosa: carpetovetónico por castizo, por ejemplo, conciliar el sueño por dormirse; no sé, de ese estilo.

-¿Qué vas a hacer con el premio –un ejemplar de la Nueva gramática de la lengua española-, lo consultarás o lo regalarás a alguien que tenga más dudas que tú?
-Lo consultaré, por supuesto. ¡Si yo soy un ignorante!, ya lo he dicho. Sin la RAE no soy nadie. El premio es la pera, me parece precioso. Es un pedazo de documento, ha costado un montón parirlo, es la ecografía más reciente que tenemos del español.

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